Su nombre es Kyle Lograsso y es un niño estadounidense de 10 años. Cuando tenía apenas dos, un cáncer hizo que perdiera uno de sus ojos. Kyle siguió luchando y se ha convertido en todo un ejemplo de superación en su país. Allí, Kyle se ha marcado un reto y se ha puesto a jugar al golf para recaudar fondos que ayuden a otros niños que sufren retinoblastoma.
Para ello, ha completado un espectacular recorrido de 109 hoyos empleando 12 horas sin descanso. Lograsso consiguió recaudar nada más y nada menos que 75.000 dólares que serán destinados a mejorar la calidad de vida de los niños afectados por esta extraña enfermedad.
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