Aunque no se trata de una disciplina deportiva de contacto entre sus participantes, el golf puede tornarse peligroso en varias vertientes. Así lo demuestra el número creciente de accidentes que se dan en los campos alrededor de todo el mundo, el cual según un estudio sobrepasa el millar mensualmente sólo en Estados Unidos. Más allá de las lesiones típicas que suceden en este deporte, es hora de que cada golfista comience a prestar más atención para evitar otros tipos de accidentes.
Muchos han sido los reportes en los que se detalla que un jugador golpeó la bola y esta a su vez le cayó encima a alguien, llegando a causarle incluso graves lesiones. Esta situación se da entre jugadores, comúnmente cuando se golpea la bola desde el tee pensando que no llegará al sitio donde se encuentra el grupo del hoyo siguiente o en el peor de los casos, cuando se dirige fuera del fairway y golpea a algún observador.
Los palos por los aires también son proyectiles potencialmente letales cuando impactan de cerca de alguien, gracias a que a un jugador se le zafó mientras hacia swing. Al igual como pasa en el béisbol, algunos compañeros de juego han salido lastimados por esta causa.
En estados como Florida también existen muchas historias tenebrosas sobre golfistas que fueron atacados por cocodrilos, mientras buscaban una bola en las cercanías o dentro del agua. Para suerte de todos los golfistas, este tipo de altercado es el menos frecuente.
Hace varios años fue publicado un estudio en el que se estimaba que en Estados Unidos ocurrían alrededor de mil accidentes mensuales dentro del campo de golf. La UAB basó el reporte en varios años monitoreando este tipo de incidentes.
Según la institución el uso indebido de los carritos es el principal motivo de accidentes. Esto como consecuencia del mal uso de esos vehículos, ya que se distraen y terminan chocando a jugadores, otros carritos o estrellándose contra arbustos y demás.
A esto se suma la falta de seguridad que presentan los carritos y las pocas regulaciones para la conducción de los mismos. En los campos de todo el mundo podemos ver personas menores de edad conduciendo, mientras que al otro extremo ancianos de avanzadas edades también toman el volante y lo hacen de manera poco adecuada.
Es difícil arruinar una tarde soleada de su deporte favorito por la ocurrencia de un accidente. Lo más importante ante la existencia de estos percances es simplemente tratar de evitarlos, ¿cómo? Prestando atención al conducir, esperando que los jugadores del hoyo siguiente estén donde la bola no los pueda alcanzar, siendo cortés, tratando de asegurar el grip para no soltar el palo, etc.
Texto: Moisés Arias
Fotos: Fuente externa
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